4 de enero de 2012

Vivir más con menos

Sé que es poco original el pensamiento, pero algunas veces me gustaría ser la persona que soy hoy pero con la mitad de la edad que tengo. No tener responsabilidades y poder disfrutarlo sabiendo cuánto pesa tenerlas, no tener preocupaciones y gozar cada segundo con la conciencia de saber cómo se siente tenerlas, pero sobre todo no enfrascarme en discusiones absurdas siendo vidente del final de las mismas.
Tener el capital que tengo ahora, que no es mucho, y poder gastarlo sin pensar en un mañana, a mis veinte y para las cosas prácticas era tradicional y hasta aburrida, debo admitir que lo sigo siendo, pero la mujer que soy ahora con veinte se compraría un carro verde fosforescente, combinaría más de dos colores en la ropa, sería más atrevida decorando, rumbearía más tomando menos, viajaría más gastando menos, aprendería más, estudiaría más.
La que soy ahora pero con menos años buscaría trabajo en Greenpeace, en Unicef o en la Cruz Roja sin importar el salario, me ofrecería de voluntaria para ir a ayudar en cada desastre, me metería en los barrios más complicados a enseñarle a los niños a cantar.
He tenido una vida feliz, en su momento loca e irresponsable; de poder volver al pasado con la experiencia del presente lo repetiría todo, aunque lo haría más intenso, más emocionante, y sobre todo más responsable, viviría de nuevo lo que viví, soñaría de nuevo con lo que soñé y estoy segura de que me lo gozaría más con la conciencia de lo que sé ahora.

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